Dios,
te hablo a ti. Te hablo a ti porque ya no sé a quien más acudir. No
sé a quien contarle todo lo que pienso o todo lo que soy hoy en día.
Tampoco sé si tú aceptarás mis peticiones... Si acaso escucharás
mis gritos de lamento... Pero sólo sé que hoy he pedido el orgullo
que me quedaba y te lo he dado a ti. Te lo he dado a ti porqué
quiero que me ayudes...
Dios...
Dime porqué ser adolescente parece ser más una carga que una etapa
de ilusión, y de felicidad. Porqué el crecer es algo menos que
avanzar y seguir adelante... Veo luces delante de mí y soy incapaz
de ir tras ellas. Veo, continuamente, las lágrimas tapándome la
visión que hoy en día debería tener. Dime porque lo único que
noto en mí son nubes negras, que se acercan rápidamente a mí y
crean una tormenta en mi cuerpo y mente. Déjame ver ese equilibrio
entre vida y muerte. Entre la luz y la negra oscuridad.
Dios...
Dime porqué todos los seres humanos le tememos al diablo, y más aún
porque pensamos que es el único que mata por gusto... ¿Por qué?
¿Acaso nosotros no somos así? No. Nosotros somos más devastadores.
Creamos guerras para luchar por la libertad... Pero lo único que
conseguimos es quitarnos la pequeña libertad que poseíamos...
Destrozamos corazones a madres y esposas que esperaban a sus
parientes con los brazos abiertos, esperando su llegada algún día.
Ayúdame a entenderlo.
Dios...
Dime porqué tenías que haberme quitado a una de las grandes
personas que la vida me dio. Porque dejas que una niña de siete años
sufriese tanto. No te pido que me bajes la luna o el sol... Pido que
me devuelvas a mi abuelo. Te pido que me lo des... Sólo un día,
solo una noche, solo un instante. Quiero volver a acariciar su cara y
decirle lo mucho que lo quiero, y lo mucho que le echo de menos. Que
apenas recuerdo su voz y que mis recuerdos comienza a emborronar su
rostro en mi mente. Que necesito que baje aquí, conmigo. Necesito
que se siente a mi lado y que susurré en mi oído que todo va a ir
bien, que volveré a ser la persona que era y que tendré todo lo que
quiera, siempre y cuando yo lo intente. Que seré preciosa algún día
y me sentiré complacida por ello. Que respire, que aguante y siga
adelante. Dios, déjame verlo una vez más... Déjame decirle las
veces que le recuerdo... Porque sin él mi vida está incompleta.
Dile que esté donde esté, que aunque me vea o no... seguirá siendo
mi vida. Seguirá siendo una de mis personas favoritas en el mundo.
Que recuerdo sus abrazos y sus besos, sus quejas y lamentos.
Dios...
Ayúdame a que todo sea manejable, a que cada día se haga más
soportable.
Dios,
dame de nuevo a la familia que una vez tuve. Déjame volver el tiempo
atrás. Déjame volver a la parte más feliz de mi infancia. De nuevo
déjame tener seis años, déjame disfrutar cada momento con mi
familia... Déjame que los tome en cuenta, que vuelva a grabarlos a
fuego lento en mi mente. Que por favor, tenga eso para siempre
porque... Porque no sé lo que soy si no tengo eso.
Dios, devuélveme
a mis primos, a los únicos con quiénes crecí, a los únicos que
tuve como modelo a seguir. Déjame que aprenda de ellos, porque al
final de este camino lo único que he obtenido son notas en blanco.
Notas borradas por el sudor de mi frente, por los llantos guardados
en cada rincón de la habitación. Déjame decirles que aunque no lo
diga muy a menudo, que aunque no lo pronuncie desde hace mucho
tiempo... Le quiero. Les quiero porque son lo mejor que mis tías
pudieron darme, porque no sé como decirlo con palabras... No sé
como expresarme en esta hoja demasiado completa, y a la misma vez,
incompleta. Que me acuerdo de cuando me daban consejos, o cuando me
decían algo importante a mí, un secreto, tal vez. Grábame en mente
todas esas cosas.
Dios, devuélveme
a mis tías, a ese grupo de tías que siempre he tenido día a día.
Que nunca me han faltado, y que aún echo de menos. Dame de nuevo la
seguridad que poseía antes y deja que la aproveche, deja que vuelva
a decirle todo lo que siento, todo lo que soy ahora, y todo lo que
querré ser algún día. Que me falten las palabras, que mi mente se
quedé en blanco y que cada cosa que diga no tenga sentido. Me da
igual si ocurre. Me da igual si al final acaba mal o acaba bien. Sé
que esto no es un cuento, sé que por mucho que lo escriba o lo mucho
que te lo diga a gritos, en mitad de un llanto, en susurros esto
seguirá igual. Porque aún soy bastante cobarde para admitirlo, para
poder soportar las risas. Y una vez más, Dios, devuélveme a estas
personas de nuevo.
Dios, devuélveme
los besos de mi madre, y la confianza de mi padre.
Dios, devuélveme
las dulces palabras de mi madre, y las risas de mi padre.
No
soy perfecta, ni siquiera me acerco. Solo tengo que contemplarme al
espejo, y darme cuenta de mi reflejo. ¿Qué veo, Dios? Dios veo a
una chica incapaz de nada, que se ahoga en un vaso de agua. Veo a una
chica incompetente, insufrible, condenada al fracaso. Veo a una chica
de cabello moreno, ojos marrones enorme y una sonrisa imperfecta.
Esta chica ha contado demasiado los errores que ha cometido, y sabe
muy bien que el único error que cometió de verdad fue el nacer.
¿Por
qué estoy aquí exactamente? ¿Qué se supone que somos nosotros?
Todo un montón de polvo vistos desde el cielo... Un montón de polvo
que mueren por enfermedades, otros que se matan y otros que se
suicidan. Un montón de polvo que tienen adicciones y que siguen con
ello, aunque lo saben perfectamente. Dicen que no quieren morir, pero
saben que se están matando poco a poco, sin un kilómetro que diga
cuando parar antes de que el tiempo lo haga por sí mismo. ¿Qué
hacemos exactamente? ¿Luchamos por aquellos que nacen? ¿Luchamos
por personas que no lo merecen...? ¿Qué mierda hacemos nosotros
aquí?
El
mundo se va a acabar pronto, eso dicen, que el fin del mundo se
acerca y que no habrá vuelta atrás... Yo creo que ya estamos en el
fin del mundo. Ahora. No mañana o pasado. El fin del mundo se ha
acercado y ni tú te has dado cuenta de eso. ¿Por qué lo permites?
Eres nuestro salvador, ¿verdad? Eso juraste ser. Sálvanos de
esta... Porque ni con toda la fuerza de nuestro cuerpo podremos hacer
que el mundo mejore. No cuando hay mas destructivos que
constructivos.
Dios,
déjanos ser felices.
No hay comentarios:
Publicar un comentario