Hay
lágrimas en silencio junto a la alcoba.
Allí,
su madre, tendida sobre el lecho,
descansa
como cuán alma necesita descanso.
Déjale
padre, que ella reviva por los suyos,
deja
que ella pueda guiarlos hacia un mejor camino.
No
temas de su amor ni de sus locuras.
Deja
que aprenda como madre, como ser humano;
como
todo aquél que necesita un descanso.
Habrá
ciertas equivocaciones,
habrá
palabras en mitad del océano incomprendido.
Habrá
miles de luchas por la cual luchar,
pero
nunca jamás se dará por vencido.
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